domingo, 2 de noviembre de 2008

Beber en exceso duplica la mortalidad por accidente cerebrovascular.

En la historia el hombre ha hecho todo lo posible por autodestruirse, poco puede revertirse hoy. (Abel Desestress)

Todo es cuestión de dosis. Si bien el consumo moderado de vino tinto demostró tener efectos benéficos sobre el sistema cardiovascular, un reciente estudio reveló que beber en exceso aumenta significativamente la mortalidad por accidente cerebrovascular (ACV).
“El alcoholismo no sólo produce cirrosis, sino también ataques cerebrales que pueden ser extremadamente graves o que incluso pueden llevar a la muerte”, comenta el doctor Luciano Sposato, director del Grupo de Trabajo en Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Neurológica Argentina.
El ataque cerebral, ACV o stroke, representa la tercera causa de muerte y la primera causa de discapacidad en adultos. En el ACV se interrumpe abruptamente el flujo sanguíneo al cerebro, por la obstrucción o la ruptura de una arteria. En el primer caso, se habla de un ACV isquémico; en el segundo, de uno hemorrágico. Se estima que se produce un accidente cerebrovascular cada cuatro minutos.
“Estudios previos habían demostrado que el alcoholismo predispone a sufrir hemorragias cerebrales. Ahora, un reciente análisis demostró que el alcoholismo también duplica el riesgo de morir tras un ACV isquémico”, dijo Sposato.
Los resultados del análisis coinciden con los de un recientes estudio japonés publicado en la revista “Stroke” . Tras evaluar a 83.700 personas observaron que los que tenían un consumo elevado de bebidas alcohólicas (equivalente a más de medio litro de vino al día) tenían mayor mortalidad por accidente cerebrovascular.
El estudio también halló que los que bebían alcohol moderadamente (una cantidad equivalente a una copa de vino) presentaron menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares. “En bajas dosis, el consumo de alcohol disminuye la presión arterial, aumenta el colesterol bueno y disminuye la agregación plaquetaria, lo que protege el corazón, pero su consumo crónico en altas dosis aumenta la presión arterial, produce alteraciones de la coagulación, y de la estructura y función del corazón, e incluso disminuye la agregación plaquetaria, lo que aumenta el riesgo de hemorragias cerebrales”, resumió Sposato.
“En cuanto a la clásica recomendación de consumir vino tinto para bajar el colesterol, recomendamos recurrir a otros métodos como el ejercicio aeróbico, la dieta y, de ser necesario, a medicamentos”, concluyó el especialista.