domingo, 16 de marzo de 2008

Alimentación en el embarazo



Antes de iniciar el diálogo relacionado con la alimentación durante el embarazo, mi entrevistada, especialista de segundo grado en Ginecología y Obstetricia, precisa que la desnutrición es un desequilibrio entre las necesidades de energía o nutrientes (proteínas, grasas carbohidratos, vitaminas y minerales) de nuestro organismo y el aporte diario en la dieta. En la desnutrición existe un balance negativo, pues se ingiere menos de lo que el organismo necesita.

En los niños o adolescentes esta condición provoca un peso o talla inferior al recomendado para su edad, mientras que en los adultos produce pérdida de peso y enfermedades por déficit de vitaminas y minerales, que ocasionan pobre rendimiento laboral, intelectual y social.

—Doctora Silva, ¿son importantes los requerimientos del ácido fólico en las embarazadas?

— El ácido fólico es una vitamina que se necesita ingerir diariamente. Su déficit produce anemia, desprendimiento prematuro de la placenta, niños con bajo peso al nacer y algunas malformaciones, principalmente del sistema nervioso. Aunque está presente en muchos alimentos, el calor a que son sometidos durante los procesos de cocción hace que se pueda destruir, por lo que es necesario consumir los vegetales y frutas frescas sin cocinar, y, según las indicaciones médicas, tomar el Prenatal, complejo vitamínico que se les brinda a todas las embarazadas.

—¿Saber si presenta o no algún grado de desnutrición debe ser preocupación de la mujer incluso antes de la concepción?

—Sí, y para ello se utiliza el denominado Índice de Masa Corporal que se calcula de acuerdo con el peso y la talla de la mujer. De estar desnutrida, el médico debe ofrecer asesoramiento y tomar acciones para que alcance el peso adecuado antes de embarazarse.

—¿Qué consecuencias puede comportar la desnutrición en la gestante?

—Bajo peso al nacer, crecimiento intrauterino retardado y muerte fetal o neonatal. Además, se incrementa el riesgo de enfermedades coronarias, hipertensión arterial y diabetes en la adolescencia y adultez.

—¿Ciertamente las embarazadas deben comer por dos?

— Es un error decir que se debe comer por dos. Debe hacerlo según las recomendaciones médicas, porque el aumento excesivo de peso podría provocar macrosomía fetal (recién nacidos con peso mayor de lo normal), diabetes, hipertensión arterial y otras complicaciones.

—¿Qué alimentos valora de "mayor importancia" para el mantenimiento de una buena salud de la embarazada y el desarrollo adecuado del feto?

— Todos son importantes. Lo fundamental es realizar una dieta balanceada.

—¿Cuál valoraría como una dieta apropiada para la gestante?

—Debe incluir frutas, vegetales, hortalizas, cereales y derivados, proteínas (carnes, pescado, huevo, frijoles) y productos lácteos, distribuidos adecuadamente a lo largo del día. No se debe omitir el desayuno, y la comida de la noche no debe ser excesiva.

—¿Cuál es el peso ideal durante el período gestacional?

—Debe ser calculado para cada madre en particular, según sus necesidades individuales. La ganancia de peso depende de su estado nutricional al comienzo del embarazo. De forma general, una madre con evaluación nutricional normal debe aumentar 25 libras; si es desnutrida, entre 30 y 35, mientras que si es obesa solo debe ganar entre 10 y 15 libras.

—¿Hay alimentos, bebidas o infusiones que deban ser eliminados?

—Los alimentos ahumados, jamones, el café, el té y los refrescos instantáneos o gaseados, deben tomarse en cantidades limitadas. Deben evitarse también, salvo prescripción médica, las infusiones de la medicina tradicional, porque en general no se conocen aún los efectos que producirían durante el embarazo.

—¿Y en cuanto a hábitos que podrían comprometer la salud de la mujer y de su hijo por nacer?

— El hábito de fumar, las drogas y el alcohol son especialmente dañinos para la salud de la madre y su hijo. También se debe evitar el consumo de medicamentos sin prescripción facultativa.

—¿Le quedaría algo esencial por añadir?

— La anemia por déficit de hierro es la carencia nutricional más frecuente en Cuba, y afecta a una de cada cuatro embarazadas. Se asocia con prematuridad, bajo peso al nacer y mortalidad materna y perinatal. Su prevención y tratamiento dependen de una dieta adecuada y del uso de la suplementación con Prenatal, siempre con indicación médica, pues el exceso de hierro puede traer también consecuencias dañinas tanto para la madre como para su hijo.

Usted puede realizarnos cualquier consulta. pero recuerde que la mejor ayuda, va ha obtenerla visitando su medico en la localidad donde reside, para lograr un seguimiento correcto en su problema de salud. Atte. Abel